El atacante también puede cometer una infracción

Llevar el balón hacia la canasta no permite desplazar ilegalmente a un defensor.

Si el atacante provoca un contacto que supera los límites permitidos, el árbitro puede señalar una falta ofensiva.

La posición defensiva es fundamental

Un defensor puede establecer una posición legal frente al jugador con balón.

Desde ahí puede mantenerla o desplazarse dentro de ciertos límites para intentar detener la penetración.

Cargar con el cuerpo puede ser sancionable

Cuando el atacante entra directamente sobre el torso de un defensor correctamente colocado, puede producirse una falta en ataque.

La decisión depende de la posición y del momento exacto en que se genera el contacto.

El hombro no puede utilizarse libremente

El jugador puede proteger la pelota con el cuerpo.

Sin embargo, bajar el hombro y golpear claramente al defensor para abrir espacio puede convertirse en infracción.

El brazo también puede crear una ventaja ilegal

Empujar con la mano o extender el antebrazo para separar al rival puede ser sancionado.

Proteger el balón no permite desplazar activamente al defensor mediante contacto ilegal.

El semicírculo restringido modifica algunas situaciones

Cerca de la canasta existen reglas específicas sobre determinadas faltas de carga.

La posición exacta del defensor dentro o fuera de esa zona puede influir en la decisión arbitral.

Una canasta puede quedar anulada

Si el árbitro señala una falta ofensiva antes de que la acción termine legalmente, los puntos pueden no contar.

La posesión pasa entonces al equipo contrario según las reglas correspondientes.

No toda caída del defensor implica falta

Un jugador puede perder el equilibrio después de un contacto permitido.

El árbitro debe valorar si realmente existió una acción ilegal o si la situación fue exagerada.

La penetración requiere control corporal

Los atacantes rápidos buscan llegar al aro con fuerza, pero necesitan conservar suficiente control para evitar impactos ilegales.

La iniciativa ofensiva no elimina los límites del contacto. La posición defensiva y la forma en que el atacante utiliza hombros, brazos y cuerpo determinan si la jugada continúa o termina en infracción.